Luego de la seguidilla de rebajas de clasificación de riesgo de países, corporaciones e instituciones financieras, muchos perdieron el grado de inversión y otros quedaron muy cerca de perderlo. El efecto más conocido ante este escenario es el de los inversionistas que venden o dejan de invertir en los activos afectados, ya sea por normativa o bien porque estos han dejado de ser atractivos con el consiguiente efecto en precio y liquidez que estas ventas puedan tener.
Un segundo efecto, menos...
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