IÑIGO DÍAZ
Instalado en la Alemania de los años 60, con la influencia de compositores como Stockhausen, Boulez y Ligeti por un lado, y con la euforia del mayo francés por el otro, el veinteañero estudiante Andreas Bodenhofer (1945) tenía una sola una idea en mente: volver a Chile. "Me alejé de las vanguardias, porque eran demasiado elitistas y estaban lejos del pueblo. En cambio, en Chile estaba ocurriendo todo lo contrario", rememora.
Su regreso duró poco. Apenas tres años, porque...