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"William Kempe"

¡Dios salve a la Reina!

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07/04/16 - El Mercurio (Chile)

¡Dios salve a la Reina! Juan Antonio Muñoz H. Los ingleses de los tiempos de Isabel Tudor compartían la antigua doctrina de que el carácter humano estaba gobernado por uno de los cuatro humores hipocráticos: bilis negra, bilis amarilla, flema y sangre. Muchos también pensaban que estos, a su vez, se hallaban sometidos a la influencia de los planetas; los astrolabios se habían diseminado y hacía dos siglos ya que Geoffrey Chaucer ("Los cuentos de Canterbury") formulaba que "en las estrellas, más claro que en un cristal, están escritas por Dios, para quien pueda leerlas, las acciones de cada ser humano".Eran días y noches de cambios políticos, sociales y religiosos. Años revolucionarios incluso en la manera en que el hombre debatía con su propia naturaleza y con las condiciones atmosféricas de su entorno. Los personajes de Shakespeare reflejaron estas nuevas tendencias sufriendo en escena la...

Siglo de piruetas literarias

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04/09/99 - El Mercurio (Chile)

por Anita Karina González Alguien dijo una vez que cuando un circo llega a la ciudad, los adultos buscan con afán un sobrinito que los lleve. De igual modo, generaciones de lectores han creído descubrir que en la literatura infantil las peripecias circenses se desarrollan con un encanto y un derroche de imaginación difícilmente superables. Así lo entendió el italiano Carlo Collodi y no pudo menos que incluir un circo en Las aventuras de Pinocho (1883), relación inolvidable de las metidas de pata del muñeco más porfiado de todos los tiempos. Convertido en burro por no querer estudiar, Pinocho es vendido a una compañía de payasos, cuyo dueño lo obliga a saltar por el aro y a bailar valses y polcas. Por si no bastara, el burrito Pinocho queda cojo y cae en manos de un hombre que se propone hacer un bombo con su piel. Para los niños, las artes del circo son pura...
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