Por Francisco Torrealba La noche del sábado 26 de junio de 2010, el ruso Alek-sey Ivanov salió a comer con dos amigas a un lujoso restaurant de Nueva Costanera, en Vitacura. La velada se extendió hasta bien avanzada la madrugada e incluyó un paso por un bar de Providencia.Cerca de las seis de la mañana del domingo, Ivanov volvió caminando a su departamento en el número 151 de calle Suecia, intercambió sólo un breve "buenos días" con uno de los encargados del aseo y se acostó.Probablemente durmió hasta tarde, ya que ningún vecino recuerda haberlo visto durante ese domingo. En realidad, no lo volverían a ver nunca más.Casi a la misma hora en la que Ivanov dormía, en Estados Unidos el FBI desarticulaba una red de 10 espías que operaba hace años en Nueva York, Nueva Jersey, Massachusetts y Virginia, mezclándose en círculos influyentes de la sociedad estadounidense,...