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"Bernardo Soares"

La máquina de escribir

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28/09/03 - El Mercurio (Chile)

ROBERTO BRODSKY Escritor Para empezar, una descripción: hacia 1930, la iconografía muestra a Fernando Pessoa ataviado de sombrero y pajarita, con traje oscuro impecable llevando un cigarrillo en los labios y un manojo de papeles en la mano. Es un hombre delgado, de estampa reservada y algo frágil, con aspecto de hormiga detrás de unos anteojos redondos cuyas gruesas molduras contrastan con la bien afeitada palidez del rostro. Se sabe que consume cuatro paquetes de nicotina diarios, sufre de dipsomanía y de literatura, redacta informes comerciales para sobrevivir, no se le conocen mujer ni hijos, suele mudarse de casa y es autor de variados poemas firmados por heterónimos suyos en las revistas del modernismo literario portugués. Odia y sufre la fama ("cosa para actrices y productos farmacéuticos", explicó con borgeana ironía), desdeña el dinero y rechaza cualquier nuevo...
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Fernando Pessoa y sus papeles personales

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15/01/17 - El Mercurio (Chile)

Fernando Pessoa y sus papeles personales Francisco Véjar "Nunca fui más que la huella y el simulacro de mí mismo", sentenció en su tiempo Fernando Pessoa (Lisboa, 1888-1935). Se trata de una de las personalidades más singulares de la poesía contemporánea portuguesa y mundial. Si bien en vida publicó Mensagem , en 1934, entre otros volúmenes, dejó un baúl con miles de manuscritos inéditos. Tras su muerte, su hermana atesoró dicho arcón y lo mantuvo prácticamente intacto. Esto permitió la peregrinación de estudiosos e investigadores que hallaron allí piezas fundamentales para el conocimiento de la obra póstuma de Pessoa. No es casual que el Libro del desasosiego fuera editado de manera íntegra, recién en 1982. Sin duda, su volumen en prosa más importante, escrito bajo el heterónimo de Bernardo Soares.Ediciones Universidad Diego Portales acaba de publicar Fernando Pessoa. Papeles personales , cuya...

Fernando Pessoa plural

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11/06/14 - El Mercurio (Chile)

Patricio Tapia No es raro que los escritores usen seudónimos. Pero los llamados "heterónimos" del escritor portugués Fernando Pessoa (1888-1935) son algo de otra naturaleza. No es un nombre distinto o un alias, sino una personalidad nueva.Su obra constituye una de las aportaciones fundamentales de la poesía del siglo XX. Y en ella adoptó distintas identidades y biografías, las que se manifestaron en la inmensa obra inédita que dejó al morir. En ese "baúl lleno de gente" destacan Alberto Caeiro, Álvaro de Campos, Bernardo Soares y Ricardo Reis."Me multipliqué para sentirme", dice uno de ellos. Y así como Pessoa se fragmentaba en esas voces diversas, son múltiples las actividades que esta semana ha programado el Centro Cultural Gabriela Mistral, GAM, en el homenaje "Fernando Pessoa. Ciclo del desasosiego", actividad organizada en conjunto con la embajada de Portugal, el...
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Poemas / Ficciones del interludio / Fernando Pessoa

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17/12/04 - El Mercurio (Chile)

Ignacio Rodríguez Aguirrezábal Fernando Pessoa es parte de un colectivo de poetas y escritores imaginarios creado por un señor llamado Fernando Antonio Nogueira Pessoa, muerto a la edad de 47 años de cirrosis hepática. Pero el colectivo sobrevive, porque desde siempre estuvo fuera de las leyes de la biología, adscrito a una existencia espectral de papel y tinta. Llegó a estar conformado por más de 70 miembros, aunque los más célebres son el ya mencionado Fernando Pessoa, Alberto Caeiro, el dotado de "un poder de despersonalización dramática", Ricardo Reis, el de la "disciplina mental", y Alvaro de Campos, el provisto de "toda la emoción que no debo ni a mí ni a mi vida", según Nogueira. Además de Bernardo Soares, autor del inquietante Libro del desasosiego. "No sé quién me sueño" podría ser el lema de esta escuela lisboetana de poetas fantasmagóricos, en la que...

Escritura y dolor en Stephen King

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05/08/07 - El Mercurio (Chile)

ÁLVARO BISAMA Es probable que Stephen King ya se haya convertido en una especie de Pessoa de la literatura occidental, capaz de encarnar él mismo un sinnúmero de tradiciones. No es raro: mientras los fanáticos del splatter adoran sus novelas más violentas (Cementerio de animales o El cazador de sueños), hay quienes piensan en él como el último realista (gracias a Rabia o los mejores cuentos de Todo es eventual) o como una especie de Tolkien de los barrios bajos y el far west (con la saga de La Torre oscura o las novelas firmadas a cuatro manos con Peter Straub). Pero, al final del día, ¿quién es realmente King? ¿Alguien que inspiró a The Ramones y George Romero? ¿Un motivo de asco para Harold Bloom? ¿Un autor menor que predijo el desastre de Columbine o Virginia Tech veinte años antes de que ocurrieran? ¿El fabricante de libros obligatoriamente filmables? King es todo...

Acerca del esfuerzo de pensar

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30/05/04 - El Mercurio (Chile)

FRANCISCO JOSÉ MARTÍN © Archipiélago En el actual panorama filosófico español, marcado por una producción bibliográfica tan obediente al henchimiento curricular dictado por las lógicas académicas y, consiguientemente, por el eco y el remedo de lo producido en las áreas lingüísticas dominantes, a veces sin filtro ni previa reflexión capaz de sopesar su pertinencia, su valor efectivo, en este contexto, pobre ya de por sí históricamente, en lo que al cultivo de la filosofía se refiere, y empobrecido como horizonte en este presente sin pretensiones, vaciado stricto sensu filosóficamente, un libro como el que acaba de publicar Jacobo Muñoz constituye - en el mejor de los sentidos- un auténtico acontecimiento filosófico. Quizá pueda serlo también el que su autor haya roto un largo silencio (silencio sui generis, pues Jacobo Muñoz nunca ha abandonado el ejercicio...

Cartas a Ophélia

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19/03/11 - El Mercurio (Chile)

Cartas a Ophélia Por Rodrigo Pinto Sin duda, Fernando Pessoa es una de las personalidades más singulares de la literatura del siglo pasado. Su obra (aparte de la poesía) se resiste a la clasificación genérica, pero además resalta el uso -inédito por su intensidad- de heterónimos; Pessoa firmó obras con al menos cuatro nombres (que también tenían biografía y personalidad, no se trataba sólo de distintos alias), tres para la poesía (Alberto Caeiro, Álvaro de Campos, Ricardo Reis) y uno, Bernardo Soares, "una versión mutilada" de sí mismo que suscribió su obra mayor, El libro del desasosiego. Y cuando alguien crea heterónimos, su nombre propio -en este caso, Fernando Pessoa- es el ortónimo, aunque, según Antonio Tabucchi, con frecuencia ese ortónimo es también un personaje. Un otro. Alguien que existe sólo en los textos que escribe, como estas cartas de amor de Fernando Pessoa a...

Elogio de la Oficina

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03/08/01 - El Mercurio (Chile)

La oficina, cualquiera, y no la casa ni la iglesia ni el palacio, ni la calle ni la plaza ni el mall, sino la anónima oficina, la suya y la mía, es el espacio arquetípico del siglo pasado y estoy seguro de que lo seguirá siendo de éste. Estadísticas de una seriedad a toda prueba aseguran que los chilenos pasamos en la oficina más tiempo que cualquier ciudadano del mundo desarrollado, aunque no por ello rendimos más. Es que, bien lo sabe usted, oficinista amigo mío, hemos hecho nido aquí, refugio, abrigo ante tantas cosas que desconocemos. Nathaniel Hawthorne, en el primer capítulo (que apenas guarda un nexo con el resto de la obra) de su extraordinaria novela "La Letra Escarlata", describe a la pasada la oficina de Aduanas de Salem, donde le correspondió trabajar un par de años. Con una mezcla desconcertante de sarcasmo y ternura, esboza la personalidad mezquina de los...

Fernando Pessoa y cía. ilimitada

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30/11/99 - El Mercurio (Chile)

Por Lina Meruane La dificultad biográfica que impone Fernando Pessoa (1888-1935) es la de su huella multiplicada. La cuerda central de su individualidad siempre estuvo desenhebrada, y él lo asumiría pretendiendo no ser uno, sino más bien un conjunto. En una suerte de operación poética y matemática fue generando diversas personalidades heterónimas que correspondían y a la vez contrarrestaban la suya. Aquella muchedumbre resultaría tan populosa y polifacética que nadie - tal vez ni siquiera él- supo nunca con certeza cuántas máscaras llevaba bajo cada máscara. Había algo roto en Pessoa, una extendida fisura que no podría remedar escribiendo. Todo lo contrario. Su obra, comenzada precozmente - a los ocho meses ya le interesaban las letras, a los cuatro años empezó a apuntar versos- , le aseguró presencia a toda una hueste. A los seis años surgiría su primer otro:...

El Arte de la Fuga

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15/04/01 - El Mercurio (Chile)

Por Santiago Kovadlof ¿Cómo no bendecir el poder de abstracción? Contra todo lo que el sentido común presume, lo concibo como una de las formas más altas de la imaginación. Astrónomos, físicos, matemáticos despiertan en mí el mismo hechizo que los grandes pintores del siglo XX. También en este orden Pessoa tenía razón: "El binomio de Newton es tan hermoso como la Venus de Milo; sólo que es muy poca la gente que se da cuenta". Recuerdo siempre, por lo demás, aquella observación de Einstein en la que reconoce que en las formulaciones teóricas de Plank palpita un lirismo ausente en las suyas. Con todo, donde con más hondura se me revela el don para la abstracción es en la gente común y en aquellas circunstancias que se dirían las menos apropiadas para su irrupción. Yendo días pasados por la avenida Santa Fe, me topé, al cruzar Callao, con una de esas...
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