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"Luis Orrego Luco"

Blog: Eugenio Orrego Vicuña

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Blog.-Hay linajes de profesionales, de técnicos, de artesanos, que cumplen un rol extraordinario en el traspaso del conocimiento; pero poco se recuerda que también hay algunos, escasos pero notables, dedicados a pensar la nación. Ahí encontramos a un nieto de Benjamín Vicuña Mackenna e hijo de Luis Orrego Luco, Eugenio Orrego Vicuña (1900-1959), de quien este año se conmemora el cincuentenario de su temprana muerte. Su pluma, de historiador y dramaturgo, la puso al servicio de la cultura chilena con rigor y más fuentes que sus antecesores; es así como su estudio de O'Higgins es pionero, al advertir la lúcida visión del Mandatario en relación con el mar, no sólo porque "el sentido de la patria" estaba en él, sino también, como escribiera O'Higgins, porque "el espíritu mismo de los chilenos lo determinaba así". También ilumina la labor de Bello, a quien considera un...
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De la Patria Vieja a la Guerra a muerte en la novela

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De la Patria Vieja a la Guerra a muerte en la novela Pedro Pablo Guerrero Los mitos también caen. La afirmación de Marcelino Menéndez Pelayo "Chile es país de historiadores, no de poetas" fue dogma hasta el siglo XX. Solo dos nombres bastaron para desmentirlo. Y hubo más, muchos más, hasta crear otro mito que perdura hasta el presente: Chile, país de poetas. A comienzos del siglo XX, sin embargo, cualquier viajero que llegara a Chile hubiese creído que la nuestra era una nación apasionada de la novela histórica. Como dice la profesora Antonia Viu en Imaginar el pasado, decir el presente (RIL, 2007), este "género híbrido entre ficción e historia", que los historiadores suelen mirar con desconfianza por su recurso a la "imaginación" y que muchos novelistas actuales desprecian por su apego a la historia, nació en el siglo XIX en el seno del romanticismo y caló hondo entre los fundadores de la narrativa chilena. Empeñados en...
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Esplendor y nostalgia: la historia literaria de Constitución

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Roberto Careaga C. Justo después de terminar de leer la última página de la novela "Playa negra", el ex presidente Arturo Alessandri Palma decidió escribirle al autor, su amigo Luis Orrego Luco. "Me ha hecho pasar instantes deliciosos", empezaba, para luego extenderse por seis páginas de elogios, análisis y descripciones del libro. Terminaba diciéndole que debía figurar a la "vanguardia de los escritores chilenos y frente a los de mayor fama de otros continentes". A Alessandri no solo lo movía un interés literario, además la novela le había tocado una fibra personal: retrataba las playas de Constitución y sus alrededores en la Séptima Región, una zona que le había dado tantos imborrables veranos.La carta del político está fechada el 6 de enero de 1948, a los pocos días de que "Playa negra" fuera publicada y en momentos en que Constitución aún ostentaba la...

Martina Barros de Orrego: Pionera de la escritura femenina

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Martina Barros de Orrego: Pionera de la escritura femenina Maureen Lennon Zaninovic "Los precios por las funciones de Sarah Bernhardt eran muy altos para la época y no era aceptable, en aquellos años, que una señora fuese a una localidad que no fuese palco. Como vivíamos del trabajo de profesional de Augusto y no era posible abonarse a palco, estábamos condenados a no ver a Sarah Bernhardt. Pero no fue así".Con estas palabras, Martina Barros de Orrego (1850-1944) se refiere en "Recuerdos de mi vida" a la arriesgada y pionera odisea que protagonizó -junto a su marido, el doctor Augusto Orrego Luco- para ver a la legendaria actriz francesa en 1886, en el Teatro Municipal de Santiago. En su volumen desempolva otras reveladoras anécdotas de esa función: "Felizmente Augusto y yo habíamos crecido leyendo a John Stuart Mill y muchas veces habíamos comentado los capítulos de su 'On Liberty', en el que estigmatiza, como uno de los mayores...

Regreso a isla Orrego

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Por Carla Mandiola, desde Constitución Mariela Rojas camina y se pierde entre las más de mil personas que llenan la costanera frente a la Isla Orrego. Cinco cuadras están cerradas, los niños corren y los vendedores ambulantes están felices con las ventas de cotillón, juguetes y comida rápida. Es el 21 de febrero, la Noche Veneciana en Constitución, donde los botes se engalanan como carros alegóricos y compiten por el premio mayor de 350.000 pesos. La recién electa reina del balneario, Roxana Cáceres, se ríe cada vez que el alcalde la nombra. Por los parlantes suena una antigua canción y la gente la entona como un himno:¿Quieres tener una ilusión? / No busques más una razón, / no lo pienses y ven a Constitución.Un enorme escenario junto a dos pantallas gigantes flotan sobre el río Maule. Atrás, la Isla Orrego casi se pierde si no hubieran luces iluminando las...
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El error de Rubén Darío

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José Promis Interés temático que periódicamente ha reaparecido en la historia de la novela chilena es la representación crítica del mundo de opulencia económica que siempre ha disfrutado un reducido sector de nuestra sociedad. Es un camino que cubre cien años: nace a comienzos del siglo veinte con Casa grande , de Luis Orrego Luco, y se extiende a novelas como Vendo casa en el barrio alto , de Elizabeth Subercaseaux (2009). Pero en los días que corren nuestros narradores se concentran principalmente en la imagen de los adolescentes que pertenecen a dicho sector social y en los valores que sostienen su comportamiento individual y tribal. La juventud oligárquica de nuestros días ocupa un espacio propio en la novela de los hijos. Sin embargo, sus representaciones literarias no tienen brillo ni resplandores. Como he tratado de mostrar de cuando en cuando en mis comentarios, son...
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Margó Casa grande

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POR Ruperto de Nola Así se llama una novela de Luis Orrego Luco, que describe escenas de la vida burguesa de la Belle Époque. Margó evoca en su mesa algo de esa época, cuando la influencia francesa se hizo sentir, la mayor parte de las veces, muy benéficamente, en la cocina chilena.Lo que comimos ahí, aunque novedoso para el estilo de aquellos años, merece comentarios. Como entrada pedimos un grávlax ($8.300), ese salmón crudo y marinado de los países escandinavos, que se come acompañado de frecuentes tragos de vodka y de esos snaps aromatizados con diversas frutitas nórdicas. Lo que nos llegó a la mesa fueron rebanadas de salmón, bien preparadas como grávlax, con su rica salsita y abundante espolvoreo de eneldo ("dill"), como pide la tradición. Buen plato.Como los ostiones y puerros gratinados "se habían acabado", pedimos un ceviche Margó que resultó notablemente...

¿Cuáles son los mejores memorialistas

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¿Cuáles son los mejores memorialistas Pedro Pablo Guerrero "Más me hubiera valido pasar de largo, pues nunca me imaginé que a mi llegada a Chile, lo primero que había de llamar mi atención fuese ¡un patíbulo!", así recuerda Vicente Pérez Rosales su llegada a Curicó el 7 de abril de 1837, proveniente de la provincia argentina de San Luis. "Observé con horror que la gente se agrupaba, mustia y silenciosa, al frente de tres banquillos que, custodiados por algunos granaderos, iban a servir en aquel instante de funesto y último asiento en la vida a otros tantos distinguidos caballeros que un implacable y brutal consejo de guerra había condenado el día anterior a ser pasados por las armas".¿Homicidas? ¿Cuatreros? No. Se trataba de Manuel Barros, Faustino Valenzuela y Manuel José Arriagada, acusados de participar en un conato revolucionario contra el gobierno de José Joaquín Prieto y su todopoderoso ministro...

Roberto Brodsky y el imposible regreso

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Roberto Brodsky y el imposible regreso María Teresa Cárdenas "Me gusta porque no se deja tocar, menos manipular", dice Roberto Brodsky (Santiago, 1957) sobre su verdadera y única musa: la memoria. "Es imposible pensar todo el día en ella, y eso la hace muy generosa. Por otra parte, cada día estoy más viejo, me cuesta recordar, pero Proust me enseñó hace tiempo que uno se la encuentra de nuevo cuando menos la espera y menos la busca". Así lo ha demostrado en su literatura y particularmente en sus últimas tres novelas: Bosque quemado , Veneno y Casa chilena (Random House).La memoria es también una de las razones por las que vuelve a Santiago. Radicado con su familia en Washington, donde trabaja como profesor adjunto en el Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown, participa en la cátedra creada en 2012 por este centro junto al Museo de la Memoria y la Universidad Diego Portales. Pasa ocho...
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