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"Iban Arrieta Pereira"

Obituario

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DEFUNCIONES* Lorenzo Ángel Antillo Escobar* Claudia Lorena Aros Cortés* Iban Arrieta Pereira* Cristina Dinorah Bartolini Rojas* Fernando Cáceres Zapata* María Antonieta Contreras Sepúlveda* Edmundo Michaell Cordero Guzmán* Jorge de la Maza González* Antonio Segundo Delgado López* Jorge Arturo Eduardo Díaz Rojas* Beatriz Fernández Larios* Germán Fuentes Domínguez* Margarita Ema Gaete Bahr* María Lya Gálvez Vigouroux* Nancy Groetaers Leighton* Sergio Insunza Barrios* Inés Jijena Oddó* César Francisco León Letelier* Isidora Elvira Letelier Castellón* María Alicia Lonza Gallego* María Mateo Hernández vda. de Fernández* Manuel Eduardo Narbona Gómez* Luis Guillermo Opazo Hernández* Víctor Roberto Pérez Araya* Andrés Patricio Poch Campbell* Gabriela Schiavi Barberis* José Suárez González* María Torres González* María Luzmila Valdés Pozo* Igor Vuletin...

Tesoros franceses

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Tesoros franceses Texto, Beatriz Montero Ward. Fotografías, José Luis Rissetti Embellecer Santiago parece haber sido la gran consigna que imperó en Chile a partir de mediados del siglo XIX. Había que transformar esta metrópolis sencilla, con semblante colonial y escasas edificaciones de importancia en una urbe similar a aquellas europeas. París era, nada menos, el gran modelo, con sus bulevares, sus construcciones neoclásicas y toda la atmósfera de refinamiento estético y cultural que despertaba entre la élite de la época. Había que imitarla, lograr de alguna manera que la Alameda de las Delicias se transformara en un paseo al estilo de Les Champs-Élysées o que el Campo de Marte (lugar de instrucción de las tropas y hoy Parque O'Higgins) se convirtiera en un sitio de encuentro al estilo del Bois de Boulogne. Y ese era un sueño posible, gracias al crecimiento económico relacionado...

Confesiones de un fiscalizador del Transantiago

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Confesiones de un fiscalizador del Transantiago Por Carla Ruiz Pereira Fotos Sergio López Isla José Alegría, 43 años, técnico en mecánica automotriz y relacionador público, de estatura baja, pelo negro y corto, y barba de candado, está en el paradero PD114, en dirección hacia el oriente, en avenida Grecia con Campo de Deportes, justo a las afueras del Estadio Nacional. A las seis de la tarde de un miércoles, Alegría hace parar la 106, el recorrido del Transantiago que une Maipú con La Florida. Apenas se sube, unos jóvenes, desde la parte trasera del bus, empiezan a pifiar. Su chaleco amarillo sin mangas lo delata. Entonces José Alegría suspira y dice en voz alta, como todos los días, una especie de presentación:-Buenas tardes, Ministerio de Transportes, control de evasión, tarjetas Bip!, en la mano, por favor.Alegría, fiscalizador del Transantiago desde hace ocho años, repite la misma rutina entre 20 y 25 veces...

In memoriam, Sociales, Oficios religiosos, Matrimonios, Curso, Nacimiento

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Alberto Reyes Finlay ¡Miranda! era como cariñosamente lo llamábamos en los veraneos zapallarinos. Venía su sobrenombre del tiempo que demoraba en tomar sus decisiones, el que le permitía mirar una, dos y tres veces lo que quería comprar sin tomar jamás una decisión precipitada. Reponer el departamento de Zapallar, arreglar la casa de Vitacura, comprar una nueva cerca de los niños, animarse - ya no tan joven- a subirse a un Porsche o - simplemente- comprar un sombrero para la playa era un proceso que Alberto alargaba y le entretenía hacerlo. En su encanto justificaba su indecisión en Mira, no veo que esto sea para la Mónica, no creo que le vaya a gustar. Como era bien hecho, sus largas vacilaciones iban acompañadas de prolongados interrogatorios que le aseguraban una buena decisión. Alberto era segurero, habiloso, precavido, simpático, buen gallo, caballero como pocos,...

España recuerda a los "niños de la guerra"

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BEATRIZ SILVA Corresponsal BARCELONA.- "Mamá, esta carta es para ti. Te escribo estas letras para decirte que estamos bien. Nos dan desayuno, comida y cena, así que no se apuren por nosotros. Te he escrito muchas cartas y creo que habrás recibido alguna. No te preocupes. Te quiero mucho". Esta es parte de la misiva de uno de los 33 mil niños que entre 1936 y 1939 se vieron obligados a abandonar España. Tenían entre dos y quince años y sus padres intentaban alejarlos así de las penurias de la guerra civil. Se suponía que iban a ser sólo unas cortas vacaciones, pero para muchos duraron toda la vida. La mayoría de estos pequeños exiliados -como el que escribió esta carta en junio de 1937- fueron enviados a Rusia. Los primeros meses fueron buenos, pero al desatarse la II Guerra Mundial comenzó la tragedia. Algunos murieron de hambre, otros por los bombardeos y unos pocos en...
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