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"Augusto Monterroso"

Monterroso y Cardoso reciben Príncipe de Asturias

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OVIEDO, España.- El escritor guatemalteco Augusto Monterroso, en el apartado de Letras, y el presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, en el de Cooperación Internacional, recibieron hoy de manos del heredero de la Corona española, Felipe de Borbón, los Premios Príncipe de Asturias, concedidos a lo largo de este año en un total de ocho categorías por la fundación homónima. En la ceremonia de gala celebrada en el Teatro Campoamor de Oviedo, en el norte de España, le correspondió a Monterroso el honor de pronunciar el discurso de agradecimiento en nombre de todos los laureados. "Mi obra se basa en tres herencias: la indígena, la latina y la española, que la mayoría de los escritores centroamericanos tratamos de merecer y ¿por qué no?, de mantener y acrecentar con dignidad y decoro", dijo el autor guatemalteco. Monterroso consideró su "deber" recordar que los...

Horacio Quiroga por Augusto Monterroso

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Editorial Alfaguara trae a Chile el último libro del escritor-ornitólogo Augusto Monterroso, "Pájaros de hispanoamérica", en el cual se reúnen una serie de notas, semblanzas y recuerdos de autores-pájaros, que habitan o habitaban el territorio referido. En una de esas notas Monterroso repasa la trágica vida del autor uruguayo Horacio Quiroga, quien se suicidó un 19 de febrero del año 1937. Dice Augusto Monterroso: "La Rochefoucauld se regodeaba al afirmar que en la adversidad de nuestros mejores amigos hay siempre algo que no nos desagrada. Pues bien, nadie, cuando habla de Quiroga, se resiste a enumerar casi con gusto la interminable nota necrológica que fue su vida". El libro de Monterroso, en todo caso, aborda a otros autores, con vidas menos aciagas, entre los que se cuentan autores muy conocidos, como por ejemplo el nicaragüense Ernesto Cardenal, los argentinos...
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Blog: Leer: Porotos granados

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Blog.- Este libro es una selección de cuentos por encargo, con el único requisito de que no superen el par de páginas (o tres, si no se puede). La iniciativa es del penquista Tito Matamala, escritor y periodista. “Si es bueno y es breve, dos veces bueno”, suele decirse en relación a otro género literario, el discurso. Pero cuando se trata del cuento, la duración no tiene nada que ver con la calidad: hay cuentos magníficos de largas dimensiones, como El perseguidor, de Julio Cortázar; y hay microcuentos también magistrales, como aquel escrito por Augusto Monterroso: “cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Y también, por supuesto, cuentos malísimos de un párrafo, dos, veinte o cincuenta páginas. De manera que proponer una antología de cuentos breves no es, por esa sola circunstancia, garantía de nada; permite, a lo más, desengancharse en tiempo...

Profetas en su tierra

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por María Teresa Cárdenas PODRIA haber ocurrido en Venezuela, Argentina, México, Nicaragua o cualquier otro país de América Latina. Pero la idea surgió en Chile y es aquí donde se concretará esta singular y loable iniciativa: reconocer a nuestros intelectuales cuando aún contamos con ellos, con su palabra y con la plena lucidez de su trabajo. Ese fue el motor que impulsó a Carlos Calderón para embarcarse en la gestión de tan ambicioso proyecto, contraviniendo, de paso, aquel viejo y arraigado refrán de que nadie es profeta en su tierra. Un fenómeno que suele afectar a todas las disciplinas artísticas, por lo cual esta versión pretende ser el inicio de una serie que el próximo año tendrá como protagonistas a los latinoamericanos que se hayan destacado en la pintura. Así, provenientes de Paraguay (Augusto Roa Bastos), Cuba (Roberto Fernández Retamar), Argentina...

Monterroso ya es Príncipe de Asturias

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MADRID.- El escritor guatemalteco Augusto Monterroso fue galardonado hoy con el Premio Príncipe de Asturias de España de las Letras 2000, en reconocimiento a la "extraordinaria riqueza ética y estética" de su obra. El acta del jurado hecha pública al mediodía de España (06.00 de Chile) destaca que la obra narrativa y ensayística de Monterroso "constituye todo un universo literario de extraordinaria riqueza ética y estética, del que cabría destacar un cervantino y melancólico sentido del humor". Según los miembros del jurado, la obra del galardonado "ha transformado el relato breve dotándolo de una intensidad literaria y una apertura de argumentos inéditos hasta entonces". El jurado ha valorado "su ejemplar trayectoria ciudadana, la dura experiencia del exilio y la atención constante a los asuntos más inmediatos de la vida contemporánea de Iberoamérica". Todo ello...
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De chincol a jote

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CGH "Es tan chico que no le cabe ninguna duda", dicen sus amigos. Pero desde ese metro y medio ha desarrollado una capacidad de observación de cuidado. Quizás por eso, Augusto Monterroso se identifica con las aves y no es casualidad que su último título, Pájaros de Hispanoamérica (Alfaguara, Madrid, 2001, 238 páginas, $ 11.900), esté dedicado a retratar a sus colegas escritores. Podríamos decir que quien mira, se mira: "he escrito mi retrato a través de cómo he visto a los otros". De manera que buena parte de la agudeza, el humor y la ironía que le son propias, se transforman en instrumentos para perfilar a casi una cuarentena de escritores de los más diversos plumajes: Ernesto Cardenal, Manuel Scorza, Bryce Echenique, Julio Cortázar, César Vallejo, Juan Carlos Onetti, Gabriel Zaid, entre otros. Sus lectores incondicionales, que los hay y con razón, se encontrarán...

Un presidio como no hay otro

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por José Promis Si la literatura ofrece una imagen alternativa de la realidad cotidiana, la novela A la cárcel , de Ricardo Elías (Santiago, 1983) es un excelente ejemplo de la metonimia.A partir de un referente imaginario y otro real: el microcuento "El dinosaurio" de Augusto Monterroso (al que se le hace un guiño en el discurso) y, posiblemente, el incendio ocurrido el 8 de diciembre del 2010 en la cárcel de San Miguel, Eduardo Elías ha escrito una novela entretenidísima y tragicómica. Aunque si respetamos el desarrollo de su argumento, mejor escribir cómico-trágica.La historia se ambienta en un recinto carcelario chileno donde los reos viven en condiciones miserables: "Las celdas olían a humedad, una humedad repugnante (...) Para quien llegaba por primera vez la sensación era horrible. Pero la costumbre, o la resignación, o una extraña mezcla entre ambas siempre...

Empresarios y ejecutivos vuelven a clases: aprendieron de literatura y neuronas, con profesores que tienen entre 10 y 17 años

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Empresarios y ejecutivos vuelven a clases: aprendieron de literatura y neuronas, con profesores que tienen entre 10 y 17 años Sascha Hannig y Camila Miranda "No es Isla de Pascua, ni Hawai, la isla flotante de la que voy a hablar está en el Pacífico norte, pero es de... basura", dice Fernanda Riveros, de 10 años, mirando fijamente a los ojos, como esperando ver una cara de asombro en su interlocutor. Lo logra, sabe manejar el suspenso y conoce muy bien su tema, las islas flotantes de basura que existen en todos los océanos. Es alumna de quinto básico en el Liceo Gabriela Mistral, de Independencia, y desde hace dos años que es tutora. Eligió el tema porque su mamá y su abuela le hablaron de las consecuencias de la contaminación. "Cuando supe lo que les puede pasar a los animales me sentí horrible, lloré", cuenta al tiempo que despliega la imagen de una tortuga "acinturada" porque su caparazón quedó atrapada en una bolsa plástica.Es el miércoles 6 de diciembre y como Fernanda, otros 30 tutores,...

Desde Marte

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La columna de Juan Villoro Hace treinta y cinco años vivía en Berlín Oriental y extrañaba los libros en español. En la Embajada de México di con una estupenda colección de textos científicos editados bajo la supervisión literaria de Augusto Monterroso. Entre ellos se encontraba Los sonámbulos , de Arthur Koestler, apasionante narración sobre la conquista intelectual del cosmos.Aunque todas las historias de los escrutadores del cielo tenían un sesgo formidable, ninguna superaba la turbulenta relación entre Tycho Brahe y Johannes Kepler, que se necesitaban y repudiaban. Brahe había registrado los movimientos de los astros con insólito detalle, pero no sabía qué hacer con ellos, y Kepler disponía de la mejor mente para interpretarlos, pero carecía de datos. El científico empírico podía ser completado por el teórico y viceversa. Hasta aquí todo bien, pero si uno de...
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