Al límite de sus fuerzas, Sergio Busquets intenta lo imposible. Corre, corre y no deja de correr, desesperado, tras Fernando Torres, pero sabe que no va a llegar.Y mira, en su condición de testigo privilegiado, cómo su compatriota burla el achique de Víctor Valdés y anota un 2 a 2 que más se asemeja a una estocada al corazón.Busquets cae al sueño, se toma la cabeza. No lo puede creer. Tampoco los más de 90 mil catalanes que copan el Camp Nou.Es, simplemente, el fin.Y es el fin no sólo de Barcelona-Chelsea. Es el fin de los días más terribles para la tienda culé : arrancaron, éstos, con el cachetazo de Real Madrid -que significó el casi seguro título de liga para los merengues- y terminaron ayer, ante un equipo inglés que jugó a no jugar, pero que terminó clasificando a la final de la Champions League.Cuatro días para el olvido. Cuatro días donde el Barça pudo...