Evelyn Erlij Escuchar su voz ácida y penetrante sobre melodías que rememoran el mejor soul de los años 60, de arreglos vintage y de atmósfera retro, hace pensar en una diva de aquellas que, 50 años atrás, popularizaron la música afroamericana en una sociedad estadounidense marcada por el racismo. Pero su excéntrica imagen -una especie de pastiche posmoderno que mezclaba un peinado de colmena, tenidas pin-up, una decena de tatuajes y un piercing al estilo del lunar de Marilyn Monroe- trae de vuelta al siglo XXI a quien crea que esa voz, la voz de Amy Winehouse, pertenece a otra época.Tras su muerte, la prensa y el mundo de la música no han dejado de lamentar su pérdida, sobre todo por el escaso material que dejó como herencia. A sus cortos 27 años, y con sólo dos discos publicados -"Frank" (2003) y "Black to black" (2006)-, Winehouse impactó la escena mundial con su...