Qué mejor que un triunfo potente para marcar un punto de inflexión tras una racha negativa. Eso se suponía que era ayer la elección del Presidente alemán para el gobierno de Angela Merkel, seriamente debilitado en las últimas semanas por la división interna respecto de temas como los drásticos recortes en el gasto público, las rebajas fiscales o la reforma sanitaria.Pero en vez de eso, la Asamblea Federal, la Bundesversammlung (compuesta por los diputados federales e igual número de miembros enviados por los parlamentos de los estados federados) desafió duramente ayer el liderazgo de Merkel, forzando una tercera ronda de votaciones para elegir finalmente al candidato de la Canciller, el democristiano Christian Wulff, pese a que la alianza de gobierno contaba en el papel con suficientes votos para ungirlo como Presidente en el primer sufragio."El desastre de Merkel", tituló...