“Un día apareció en mi casa. Llevaba varios meses sin cobrar su sueldo en Deportes Temuco y se vino a despedir de mí. Estaba aburrido y había tomado la decisión de irse, pero le pedí que se quedara. Le dije que tuviera fe porque las cosas iban a cambiar”, recuerda Ernesto Carrasco, el hombre que, junto a su familia, le abrió las puertas de su casa en Temuco a Lucas Barrios, el ex crack de Colo Colo y ahora rutilante refuerzo del Borussia Dortmund alemán, cuando llegó a Chile como un desconocido.Es que para Carrasco, que a través del teléfono hasta se emociona al hablar de la Pantera, el delantero argentino se terminó transformando en su nuevo hijo. Le llamó la atención su nobleza, caballerosidad y, sobre todo, la humildad que tenía Barrios para relacionarse con la gente. “Ese bolso que traía venía lleno de ilusiones y, al final, le terminó ganando al destino con...