Un coleccionista alemán, que adquirió la foto tomada en París en 1993, ofreció la instantánea en blanco y negro para ser subastada. La casa de remates Piasa estimó la obra del fotógrafo Michel Comte entre unos 6.000 y 9.000 euros (8.900-13.000 dólares), pero nadie pujó por ella, según confirmaron